
Polo for Dummies era el título del primer artículo que se podía leer en la guía que, generosamente, entregaron a la llegada al 02Arena. En el libreto, de 66 páginas impresas a todo color en papel grueso fotográfico, se remarcaba que su precio era de 15 libras, desconozco si para evitar la aparición de un mercado negro de las guías oficiales o si para que quienes recibían el obsequio tuviesen conciencia del verdadero valor del mismo. Lo cierto es que yo, una dummie del polo, busqué con atención algo que me ayudara a entender lo que iba a presenciar durante los próximos minutos. La primera frase del artículo trataba de vencer los tópicos que se han creado en torno a este deporte: "Polo is trying to shake off its posh-boy associations" (El Polo está tratando de evitar que se lo asocie con chicos pijos). Realmente era algo difícil de creer si se miraba alrededor. Yo, periodista obligada a trabajar para ganarme la vida, con zapatillas de deporte y vaqueros, desentonaba con la estética oficial del evento: degustaciones de champán y vinos, mujeres esbeltas con altos tacones y chicos con trajes de Armani y perfume del caro.
Volviendo al objeto de análisis, después de un breve repaso a la historia de este deporte, se pasaba a explicar las reglas, como que los jugadores deben llevar protector en la barbilla, que está prohibido jugar bajo el efecto de las drogas y que los caballos tienen que estar en perfecto estado de salud e igualmente protegidos. En cuanto a cómo jugar, el partido se divide en "chukkas". Cuatro chukkas componen un juego, y cada una dura siete minutos y medio. Los jugadores pueden utilizar dos caballos, realizando el cambio al final de cada chukka. Ahora avisa de que la cosa se puede poner un poco más complicada. Después de cada gol, los equipos cambian su lado del campo, por lo que hay que estar bastante atento al desarrollo del juego para no perderse. También se remarca la diferencia entre el polo sobre hierba y el polo sobre tierra.
Pues bien, después de toda aquella información, me dispuse a ver el partido entre Escocia e Irlanda. Lo primero que me sorprendió fue el alarde de patriotismo que se desprendió de todos los asistentes cuando los himnos de ambos países comenzaron a sonar. Absolutamente todos se pusieron en pie, mientras que yo miraba anonadada sin saber bien qué hacer. Empieza el partido. Marcan gol. Se paran unos minutos. Los caballos vuelven a correr. ¡Casi!. Regatean. Gol. Cambian de caballos. Y así durante todo el primer chukka. Obviamente, aquello debía de resultar mucho más divertido para el resto de asistentes que degustaban olorosos nachos con quesos, comían jugosas pizzas y tomaban refrescantes bebidas, pero yo seguía sin entenderlo muy bien. Y he de reconocer que no terminaba de adentrarme en el juego. Así que, convencida de que no podría escribir ninguna crónica deportiva al respecto, decidí abandonar el recinto con la esperanza de ver el resultado al día siguiente en alguna página de Google o en los periódicos gratuitos de la mañana.
La sorpresa llegó, efectivamente, cuando pasada la noche traté de buscar información con respecto a este partido. Las primeras entradas que me ofrecía el buscador hablaban de famosos, ropa, vestidos y demás asuntos del género. Algo de que alguien había decidido que al evento había que acudir con pantalones vaqueros blancos, y diez fotos de chicas espectaculares con su correspondiente indumentaria. También aparecía una tal Katie Price, que por lo visto es una modelo y mujer de negocios, a quien la prensa esperaba ver con el Príncipe Harry en el partido de polo. Lo cierto es que de los resultados o del transcurso del partido poco o nada se hablaba, sólo una pequeña nota del periódico City A.M. (patrocinador del evento) en la que se puede leer "Guests including Katie Price were treated to a nail-biting headline match between England v Argentina, with the home team finally sealing the deal with a 1-0 victory on penalties, after full time finished at 15-15".
Así que visto lo visto, decidí dar por finalizada mi faceta periodística como reportera deportiva. Más me valía sentarme y escribir un artículo de opinión desde la perspectiva de una dummie del polo.
Polo Gaucho en el O2 Arena




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